El cierre del crédito por parte de los bancos y la falta de seguridad en mantener el trabajo ha provocado un cambio de comportamiento en los compradores que ahora se decantan por un nuevo tipo de coche que antes descartaría, se trata de los coches “mileuristas”, caracterizados por un menor precio pero también por una mayor antigüedad y rodaje, con una media de entre 150.000 y 200.000 kilómetros.
Según Ganvam, esto explica que los automóviles de gama baja y media-baja continúen capitalizando las ventas en el mercado de usados ya que casi siete de cada diez pertenecen a este segmento, mientras que los vehículos de gama media-alta y alta apenas representan un 23% y 7%, respectivamente.
Es característico que las transacciones de vehículos “mileuristas” se producen, principalmente, entre particulares, que compran guiados por el precio, renunciando muchas veces al asesoramiento y garantía de concesionarios y compraventas “en aras de cerrar la operación más rápido y a menor coste aunque a la larga pueda resultar más caro”. Lo que ha dado lugar a que en la actualidad, el 34% de los turismos que circulan por las carreteras españolas supera los diez años de edad, con los efectos nocivos que se derivan de ello para la seguridad vial y el medio ambiente.
El mercado de vehículos usados sigue, principalmente, en manos de particulares, los cuales concentran más de la mitad de las ventas (55%), mientras que el 30% se canaliza directamente desde las redes oficiales de concesionarios. Los compraventas independientes acaparan un 14% de la tarta del mercado, mientras que las empresas alquiladoras apenas representan un 1% de las ventas totales.