Ford ha colaborado con la Universidad de Cambridge de Gran Bretaña para alcanzar un mejor entendimiento de los problemas de visión que vienen asociados con el envejecimiento y para poder lograr un diseño de vehículos que beneficie a usuarios con problemas de visión.
"La pérdida de visión es parte natural del proceso de envejecimiento y afecta a muchos millones de personas en todo el mundo", asegura Angelika Engel, especialista en atributos ergonómicos de Ford Europa. "Pero como se trata de un proceso tan gradual, puede pasar desapercibido durante muchos años. Tendemos a pasar por alto el problema hasta que llega un punto que es tan grave ya no puedes ignorarlo. Incluso dolencias como el AMD y el glaucoma se pueden desarrollar de manera muy lenta", añade.
Ford se juntó con un equipo de expertos del centro de Diseño de Ingeniería de la Universidad de Cambridge. El resultado: un Simulador de Discapacidad Visual que permita a diseñadores e ingenieros comprender mejor los efectos de una amplia variedad de afecciones visuales.
"Te permite simular discapacidades visuales en cualquier imagen. Cargas una imagen, eliges una afección visual y te deja ver la imagen tal y como la vería alguien con ese problema en la vista", cuenta Sam Waller, investigador de la Universidad de Cambridge responsable del desarrollo del software.
"Puedes cargarlo en otros diseños y comparar los efectos de manera instantánea, o puedes cambiar la afección y ver cómo el diseño soporta diferentes problemas. Incluso en el caso de la degeneración macular senil, en la que la pérdida de visión central se mueve con el ojo, el software emula este efecto permitiendo al usuario mover el "punto ciego" para que vea su efecto en diferentes áreas de la imagen", asegura Waller.
Ford está utilizando este software para estudiar y optimizar el diseño de sus pantallas de instrumentos, para asegurarse de que estas puedan ser leídas de manera segura y comportable por la mayor cantidad posible de conductores. El software también ha sido utilizado para mejorar el diseño de teléfonos móviles y en diseño inclusivo de herramientas educativas en diversas universidades.
"Para nosotros, la clave es difundir el diseño inclusivo, centrándonos en la variación de capacidades, en vez de en la discapacidad, y en diseñar para poder cubrir las necesidades de la mayor cantidad posible de personas", cuenta Waller. "El software permite variar de manera inmediata la gravedad de la discapacidad visual para de muy leve a grave para que las
empresas puedan marcarse un objetivo del nivel de discapacidad visual hasta donde quieren cubrir".
La Organización mundial de la Salud informa que 285 millones de personas en todo el mundo padecen algún tipo de limitación visual. De estos, cerca del 65 por ciento son mayores de 50 años. Una cifra que, es de esperar, aumente conforme envejece la población mundial.
Con la edad, la habilidad para poder captar pequeños detalles se deteriora, igual que la capacidad para poder ver en la oscuridad. Esto quiere decir que a muchos conductores les puede costar la consola de mandos mientras conducen a menos que usen gafas con cristales bifocales o varifocales. Otras afecciones oculares, tales como el glaucoma, las cataratas y la
degeneración macular senil (AMD), también son más habituales entre personas mayores de 50 años.